En un banco o en un bróker….
Para comprar o vender acciones usted tendrá que pasar necesariamente por los servicios de un intermediario financiero (banco o bróker) el cual tramitará sus órdenes y custodiará luego sus acciones. Tenga el buen tino de evitar un chiringuito financiero y elíjalo entre los registrados en la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) o en el BdE (Banco de España). Además, si lo que busca es la máxima cobertura para su cartera, céntrese en los inscritos en el FOGAIN (Fondo de Garantía de Inversiones). Una vez que elija la entidad con la que va a operar, el primer paso será abrir en ella una cuenta de valores. En ella se custodiarán y anotarán los movimientos efectuados con las acciones que usted compre o venda.
Su cuenta de valores llevará asociada una cuenta de efectivo, normalmente sin gastos, en la que se registrarán las entradas y salidas de dinero relacionadas con sus movimientos bursátiles y en la que se guardará el dinero resultante a su favor. Si abre una cuenta de valores en el banco con el que opera habitualmente, puede que su cuenta corriente sea la que asocien a su cuenta de valores.
Comisiones casi por todo
Por sus servicios, su intermediario financiero le cobrará comisiones y gastos. Éstos son múltiples y a los más habituales correspondientes a la compra, venta o mantenimiento de las acciones, algunos intermediarios añaden otros más inesperados por conceptos tales como el cobro de dividendos, venta de derechos, agrupamiento de acciones, entregas gratuitas, etc... El montante de los mismos dependerá de la cuantía que invierta y de los mercados/países en los que opere, con el agravante de que de las tarifas – tanto en los conceptos que deciden cargar, o no, como en sus cuantías – pueden ser libremente fijadas por cada entidad.
Pagar unos gastos más elevados no significa necesariamente que ese intermediario le vaya a prestar un mejor servicio. Le convendrá, en función de sus hábitos como inversor, buscar y elegir el intermediario que sea menos gravoso para su bolsillo. Elegir el intermediario que mejor se adapte a su perfil, será una decisión importante ya que la diferencia entre las entidades más baratas y las más caras pueden llegar a suponer cientos e incluso miles de euros cada año.
Si busca los intermediarios más baratos evite las entidades tradicionales
En general, los grandes bancos tradicionales no sólo aplican costes más altos sino que también ofrecen plataformas de negociación mucho menos sofisticadas que las de los intermediarios especializados. De media invertir en acciones con un banco “grande” es caro: los costes anuales son entre 5 y 10 veces más altos que los de los intermediarios especializados más baratos por lo que le saldrá más a cuenta operar en Bolsa con alguno de ellos. Eso no debe impedirle realizar el resto de sus transacciones bancarias habituales (recibos, transferencias, préstamos, etc.) con su banco habitual.
Use Internet si quiere ahorrar al máximo
La difusión de la operativa bursátil por Internet y el uso de los teléfonos móviles han supuesto un paso en el ahorro de comisiones todavía más acentuado que el que en su día ya supuso el paso de la operativa por teléfono frente a la operativa cara a cara por ventanilla. Algunos de los bróker online (solamente accesibles a través del ciberespacio o incluso desde sus apps de los teléfonos móviles) llegan a limitarse a cobrar solo comisiones por los conceptos de compra y venta de acciones, obviando cualquier otro cargo por sus servicios. Y aquellos intermediarios que ofrecen sus servicios simultáneamente por diferentes canales suelen cargar costes menos gravosos en la operativa por internet que la que aplican en la operativa telefónica, y en esta que la cargada en oficina.
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